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El Mundo Griego – TP en clase.

2 julio 2012

La civilización griega

Los griegos constituyen uno de los fundamentos culturales de la civilización occidental. Entre sus logros podemos señalar el desarrollo de la democracia como sistema político, el aporte al pensamiento filosófico, científico, y sus reflexiones y creaciones artísticas. ¿Quiénes fueron los griegos? Una interesante respuesta la entrega el historiador M.I. Finley en su texto Los griegos de la antigüedad: “El pueblo de habla griega, emigrando hacia el sur, allá por los albores del segundo milenio antes de Cristo, casi seguramente con anterioridad al año 1900, entró en la península que andando el tiempo habría de llamarse Grecia. Fuese cual fuere el nivel de su cultura cuando sus gentes realizaron esta entrada, lo cierto es que, a partir de entonces, contribuyeron a configurar la técnicamente avanzada civilización del período de la Edad del Bronce, que se suele denominar Micénico (1400-1200) y que tuvo sus centros principales en el Peloponeso -la parte sur de la Grecia continental- en sitios como Micenas, Argos y Pilos. El reciente desciframiento de su escritura silábica -conocida por el nombre de “Lineal B”- ha puesto en claro que, al menos en los palacios, su lengua era una forma arcaica del griego. Los griegos nunca se llamaron a sí mismos, en su propio idioma, «griegos»; esta denominación proviene del término con que los romanos los designaron: graeci. En la época micénica (a juzgar por los monumentos hititas contemporáneos) parece que eran conocidos por el nombre de aqueos, uno de los varios nombres que se les da aún en los poemas homéricos, la más antigua literatura griega que se ha conservado. Durante el transcurso de la llamada Edad Oscura, o quizás al acabar ella, el término “helenos” reemplazó constantemente a todos los demás, y ‘Hélade’ pasó a ser el nombre colectivo que se aplicaba al conjunto de los griegos. Hoy en día, Hélade es el nombre de un país, como Francia o Italia. En cambio, en la antigüedad, no había nada parecido a esto, nada a lo cual los helenos pudiesen referirse como a “nuestro país”. Para ellos, la Hélade era esencialmente una abstracción, igual que en la Edad Media, la cristiandad, o “el mundo árabe” en nuestros tiempos, pues los griegos antiguos nunca estuvieron todos unidos política y territorialmente. La Hélade se extendió por un área enorme, que abarcaba, hacia el este, el litoral del mar Negro, las zonas costeras del Asia Menor y las islas del mar Egeo, la Grecia continental en el centro, y, hacia el oeste, la Italia del Sur y la mayor parte de Sicilia, continuándose luego por las dos riberas del Mediterráneo hasta Cirene, en Libia, y hasta Marsella y algunas localidades costeras de España. A grandes rasgos, esta área venía a formar como una gran elipse, cuyo eje mayor era la longitud del Mediterráneo, con el mar Negro como prolongación; una elipse muy aplastada, puesto que la civilización griega se desarrolló y floreció al borde del mar y no tierra adentro. Esta civilización se desarrolló a lo largo de varios siglos y para conocer sus distintos momentos se la ha dividido en períodos. Sus orígenes se remontan a finales del tercer milenio a. de C., primer período que se denomina época arcaica. El siglo V (conocido como el siglo de Pericles) y el IV a. de C., fueron de máximo florecimiento y se conocen como las épocas clásica y helenística. Desde el siglo VII a. de C., los griegos establecieron colonias a lo largo de una extensa región del Mediterráneo, lo que les permitió entrar en contacto con variadas culturas, hecho que enriqueció el helenismo como expresión cultural. En este contexto de relaciones culturales, los griegos conquistaron Asia Menor, donde entraron en contacto con los Persas, lo que les permitió establecer un vínculo con el milenario Oriente, de donde extrajeron una serie de elementos  importantes para su bagaje cultural. Hay que mencionar que todo esto ocurrió gracias a las llamadas Guerras Médicas. (enfrentamiento bélico entre las polis griegas y los persas). En el plano cultural, los griegos han hecho un gran aporte a la civilización occidental. Para ellos, el hombre era “la medida de todas las cosas”, el centro del Universo, y fue esta mirada antropocéntrica la que pasó a formar parte de la cultura universal llamada “occidental”. M.I. Finley, respecto de la filosofía griega escribe: “la religión griega tenía ya una larga historia cuando se escribieron las obras en que hoy podemos leer las primeras referencias a ella: la Ilíada, la Odisea y la Teogonía de Hesíodo. No así la filosofía griega: la clase de indagaciones sobre la naturaleza del universo iniciadas por los filósofos jonios de Mileto a comienzos del siglo VI fue algo enteramente original. A partir de entonces, siguieron los griegos dedicándose con ahínco a la filosofía hasta finales de la Antigüedad. ¿Qué es el mundo? ¿Qué es el hombre? Semejantes preguntas no eran nuevas, pero antes las respuestas a ellas habían sido míticas. De esta manera, la filosofía griega, que buscó una explicación racional de las cosas, reflexionó inicialmente acerca de las preguntas fundamentales del ser humano, y sus respuestas complementaron las que se habían propuesto desde las diversas explicaciones religiosas del mundo antiguo; sin duda alguna, esta cultura significó un importante aporte al posterior desarrollo del pensamiento occidental. Dentro de los filósofos griegos se destacan Heráclito y Parménides, que estudiaron la naturaleza; Sócrates, que estudió al ser humano; y Platón y Aristóteles, que estudiaron las formas del conocimiento, entre muchas otras cosas.

Los griegos dejaron grandes nombres en todas las ramas del saber: Hipócrates en la medicina; Heródoto, Tucídides y Jenofonte en la Historia; Esquilo, Sófocles y Eurípides en el teatro. Pero uno de los más importantes aportes históricos del mundo griego fue, sin duda, su experiencia política. Atenas, una de las ciudades más importantes de la península Balcánica, implementó a lo largo de su historia una serie de sistemas de gobierno que actuaron como antecedentes del sistema democrático. Para ello, los griegos crearon en distintas épocas de su desarrollo una serie de instituciones que se fueron perfeccionando a lo largo de su historia. La primera forma de gobierno fue la monarquía, que se estableció en las antiguas civilizaciones minoica y micénica y en las primeras polis de la península griega. Este tipo de gobierno fue sustituido por otras formas: primero la aristocracia, después la tiranía y por último la democracia. En la Atenas del siglo VII a. de C. se instaló un gobierno aristocrático, en el que el Concejo Real fue substituido por el Areópago. Esta institución correspondía al órgano supremo de gobierno, formado por todos los que eran y habían sido arcontes, que eran personas encargadas de las distintas tareas del gobierno, todas ellas, pertenecientes a la aristocracia ateniense. Después de una época en que legisladores como Dragón y Solón permitieron la consolidación de la oligarquía, en el siglo VI predominó la tiranía como forma de gobierno. Esta fue  la  expresión  de  los  deseos  populares  de  librarse  del  poder  de  las oligarquías, que los habían dominado durante décadas. Así, a finales del siglo VI a. de C. se logró implementar la democracia en Atenas, gracias a la obra de gobernantes famosos como Clístenes y Pericles.

Las principales instituciones del gobierno ateniense eran:

La Asamblea Popular o Ekklesía, en la que participaban y podían ejercer el derecho a voto los ciudadanos varones mayores de 18 años. Este órgano de poder fue uno de los más importantes de la democracia ateniense, sin embargo, las mujeres, los extranjeros y los esclavos no podían participar en ella. Este detalle ha llevado a diversos autores a definir a este sistema democrático como eminentemente aristocrático, donde solo una minoría podía participar.

El Consejo de los Quinientos o Boulé, que ejecutaba las decisiones que adoptaba la Ekklesia.

El Arcontado, órgano colegiado de gobierno (de varios integrantes), formado por nueve arcontes. Los tres primeros se repartían las funciones que antes correspondían a los reyes y correspondían al arconte rey, encargado de los asuntos religiosos; el arconte polemarco, que dirigía los ejércitos; y el arconte epónimo, que velaba por los derechos de las familias, además de dar su nombre al año (por este motivo se denominaron “anárquicos” o “anarquías” los años que no tuvieron arcontes epónimos). A partir de las reformas de Solón, los arcontes no tenían que pertenecer necesariamente a la clase de los aristócratas, pero sí tenían que ser elegidos entre los ciudadanos ricos.

El Areópago, ejercía las funciones judiciales, resolviendo los casos de especial gravedad, como los homicidios; además, controlaba a los magistrados.

A partir de estas instituciones, cada una con una función específica, se comienza a desarrollar, de alguna u otra manera, la idea de la independencia de los poderes del Estado.

Es importante resaltar el carácter limitado de esta democracia, si se piensa en que solo podían participar los hombres mayores de 18 años. Sin embargo, y a pesar de aquello, los atenienses inauguran este tipo de gobierno participativo que consideraba la discusión y el intercambio de ideas como fundamento para sus relaciones políticas y sociales. Con respecto a la participación ciudadana, es importante destacar que la mujer tuvo en Atenas un importante rol en el espacio privado, no así en el público, que se caracterizó por ser un área eminentemente masculina. Los hombres manejaban lo público, lo político y todo lo que se refería al poder de la ciudad y a la discusión de asuntos de Estado. A modo de síntesis sobre la organización social de Atenas se puede decir lo siguiente: En Atenas, y en la mayoría de las polis de la Hélade durante la época clásica, los habitantes se dividían en Ciudadanos (los únicos que gozaban de todos los derechos); Metecos o extranjeros, dedicados a actividades como la artesanía y el comercio; y Esclavos, que eran quienes llevaban a cabo los trabajos más pesados en la agricultura, la minería o en los hogares de los sectores más pudientes de la ciudad.

Los niños y las mujeres se concentraron en los espacios privados y no participaron de las decisiones de orden político.

 
Mapas Conceptuales: Les recuerdo los cuatro aspectos a tener en cuenta a la hora de elaborar un MAPA CONCEPTUAL:
1. Identificación de las IP
2. Síntesis de la info.
3. Organización / Estructuración de los contenidos.
4. Relación entre contenidos.

A modo de ejemplo, aquí tienen uno:

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